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lunes, 6 de noviembre de 2017

CÓMO PREDICAR UN SERMÓN UNGIDO


2 Timoteo 4:1-2Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Predica la palabra

 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Posiblemente usted pronto estará, ante la posibilidad de compartir un estudio en su célula, predicar en la reunión de jóvenes, caballeros o damas, o tal vez en un culto público. Cualquiera sea la ocasión, usted debe estar convencido de que tarde o temprano deberá hacerlo. Estar preparado es lo mejor que usted puede hacer. Aunque predicar, enseñar o hablar en publico es cuestion de practica, hay elementos en la preparación previa que harán la diferencia.

1- ELEGIR EL TEMA
Lo primero que usted debe hacer es orar al Señor y hacerle una pregunta: "Señor qué quieres decir a tu pueblo a través de mi.?"
No se trata de decir lo que uno quiera o lo que la gente quiera oír. El predicador habla de parte de Dios, se coloca en el púlpito para hablar en nombre de Dios la palabra de Dios. 
Muchos toman esto muy a la ligera y usan el púlpito para sacarse las ganas de decir lo que ellos piensan. 
Usted debe leer y meditar mucho en la semana, hasta que un texto o pasaje bíblico se encienda como luz roja y usted sienta en su espíritu que allí está lo que estaba buscando.  Esta palabra primero tiene que hablarle a usted mismo. Tiene que tener relación con la realidad que las personas están viviendo y tiene que ser una palabra pertinente.  
No tiene que ser una palabra de regaño o de condenación. Muchos predicadores creen que cuando más dura es la palabra mas espiritual es o mas "poderosa". Esto no es así, la Palabra si viene de Dios nunca destruye, siempre anima y edifica. 
Si al principio esto le resulta difícil, puede pedir al que lo invito que le indique un tema sobre él que quiere que usted predique. 
Lo mejor es que el tema tenga algo que ver con lo que la iglesia o el grupo ha estado tratando en ese tiempo. Los temas aislados y sin conexión entre sí, no son tan efectivos porque las personas no pueden retener todo lo que se dice y aún más si los temas son muy diferentes entre si. Averigüe cuál es el énfasis del mes, o el tema del evento, o simplemente, pregunte qué fue lo que se  predicó o se enseñó la vez anterior. 

2- LA PREPARACIÓN DEL TEMA
Cuando usted ha encontrado el tema o pasaje bíblico sobre el que va a predicar, debe leerlo y estudiarlo mucho. Si se trata de un texto específico que incluye varios versículos, léalo muchas veces. Usted notará que ha medida que lo vuelva a leer una y otra vez, nuevas enseñanzas y verdades espirituales van surgiendo. Es como exprimir una naranja, cuando más la aprieta más jugo sale. 
Haga sus notas de lo que el pasaje le dice a usted mismo y con las enseñanzas que extrae. No es lo que usted va a decir, es lo que el texto dice. No se apresure a buscar comentarios, diccionarios u otros recursos. Usted necesita ese "mano a mano" con el texto bíblico. Para realizar esto es necesario comenzar la preparación con varios días de anticipación. Aquello de que "el Espíritu pondrá palabras en mi boca", es un mal uso de la escritura para justificar una mala o nula preparación. 
Cuando tenga suficientes notas, busque algunos recursos adicionales sobre  el tema en libros, comentarios o diccionarios bíblicos. Busque información y datos fiables y confirmados. Si va a incluir citas textuales no olvide mencionar el autor o la fuente. No haga pasar por suyo lo que no es suyo. Cuando tenga todo el material, comience a ordenar todo lo que tiene realizado un bosquejo.
Incluya una introducción interesante, dos o tres puntos sobre los cuales desarrollar el tema y una conclusión práctica. Recuerde que las personas quieren oír algo que les pueda servir para aplicar en la vida cotidiana. Aunque sea un tema teológico, busquele una aplicación práctica.

3- LA PREPARACION PERSONAL
No se trata solo de preparar una buena conferencia o disertación. Uno mismo debe estar preparado. Eso se logra orando, buscando a Dios y entrando a su presencia cada dia. Purificando nuestra mente y corazón porque  vamos a ser instrumentos en manos de Dios. Buscando la llenura del Espíritu Santo para que él nos unja.
A la vez y sobretodo en los días previos, debemos descansar los suficiente, no sobrecargarse de trabajo. Nuestra mente tiene que estar ágil y despejada. Nuestro cuerpo tiene que estar fuerte y nuestra voz tiene que estar clara. Algunas personas se ponen muy nerviosas y cuando llega el dia, estan sin dormir, estresadas y tan enfermas que no pueden predicar como es debido. Procure evitar controversias o discusiones que le pongan una carga de tristeza o rencor en su corazon.
Si usted se prepara bien, estará confiado y Dios lo va a ayudar.

4- ENTREGANDO EL MENSAJE
Cuando llegue el momento de dar la clase o predicar el sermón, recuerd que Dios v a hablar a través suyo. Eso es un honor y es un alivio. Porque no es la palabra de usted, es la palabra de Él.
Lleve su bosquejo, pero no lea textualmente todo lo que escribió. Use un tono de vez más elevado de lo normal pero no tiene por qué gritar. Evite mantener el mismo tono de voz todo el tiempo porque puede resultar monótono y las personas van a perder interés. Haga pausas, silencios, enfatice los puntos principales, repita las palabras claves, etc.
Utilice recursos visuales como ademanes, objetos, pizarra o proyector si es el caso. Recuerde que las personas recuerdan mas por lo que ven que por lo que oyen.
No se extienda demasiado. Lo bueno corto es dos veces bueno, lo bueno largo no es tan bueno. Tenga un reloj a  la vista, después de 40 minutos la gente comienza perder la concentración y les sera muy dificil mantenerlos atentos y concentrados.
Cuando vaya a dar la conclusión, no repita todo otra vez, Un par de frases pueden resumir todo lo anterior, terminado con una aplicación práctica. Si va a hacer llamado al altar, hágalo lo más claramente posible y no sea insistente. Por ejemplo llame a los "que quieran recibir un milagro", o a los "que quieran recibir sanidad", o los "que quieran servir a Dios". etc. A veces las personas no pasan porque los llamados son muy confusos, otras veces porque son demasiado específicos. En cierta ocasión un predicador llamo a aquellos que habían sido abusados en su niñez. Esto en una iglesia local podría convertirse en una situación incómoda para muchos y en tema de conversación para muchos días. Obviamente, nadie paso aunque sí, Había un par de personas que habían tenido ese problema.

CONCLUSIÓN:
Si usted se prepara adecuadamente, y se deja usar por Dios el dia de la predicación, seguramente muchas vidas van a ser tocadas por la palabra de Dios. No piense que todo depende de su habilidad o experiencia. Deje que el Espíritu Santo fluya y que Dios hable al corazón de las personas. Si alcanza éxito en su ministración, de toda la gloria a Él. 

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